HISTORIAS CINEMATOGRÁFICAS

Un edificio centenario guarda en sus muros historias de todas las épocas, que hablan a través del testimonio de quienes han vivido un fragmento de sus vidas en ellos. Sin lugar a dudas, el Cine Imperial es un espacio de anécdotas con sentido maipucino.




“Nunca olvidaré el día que estaba en el Cine Imperial mirando una película con mis amigos y de repente prendieron las luces, un hombre se acercó al escenario llorando y nos dijo a todos los que estábamos allí: Evita a muerto. Sin una palabra más el público se levantó en llanto y poco a poco salieron del cine. Durante varios días no habrían nuevas funciones, el pueblo estaba de luto” así expresaba un vecino querido del departamento su recuerdo más  fuerte sobre el Imperial.

Reabrir las puertas de un lugar con tantas emociones para los maipucinos, es un desafío que con esfuerzo y compromiso ha sido encarado por la gestión del Intendente Alejandro  Bermejo. Por medio de una inversión que supera los $7.000.000 con fondos municipales, el histórico edificio comenzarán a funcionar nuevamente con su estética original de 1932; pero con  tecnología de última generación que acondiciona la sala a las necesidades moderas y de seguridad.

Durante el Mes de Junio se realizará el tan ansiado lanzamiento con una programación que permitirá a todos los mendocinos sumarse a conocer las nuevas actividades, desde cine hasta teatro con un toque de arte circense.

Con esta nueva noticia, se han resucitado cientos de historias y anhelos como aquellas publicidades del cine, que ofrecían dos películas infantiles los fines de semana o las famosas golosinas que vendía el caramelero durante las funciones.

Ni hablar de los estrenos, que pasaron por aquella pantalla como Casablanca, Palito Ortega, Los Parchís, Pocahontas o las películas de Cantinflas. De diversos estilos con una fuerte presencia de cine nacional, desde 1932 se acompañaron las funciones con presentaciones de orquestas, musicales y presentaciones de obras de teatro que dejaron sus huellas en Maipú.

“Recuerdo, haber ido con nuestras banditas de amigos a encontrarnos al cine; atravesar la plaza departamental y comprar entre todos las entradas” con este mismo sentimiento se recuerdan personalidades que fueron esenciales para la vida del cine como el encargado de proyectar las películas “Don Búmbalo” o el vendedor de golosinas “El Sr. Grasso”. 

Con sentido de pertenencia por aquel edificio sobre calle Perón y Pescara, los maipucinos tomamos nuestras historias para revivir nuevos momentos en un cine que recibirá a las generaciones de hoy y siempre.

 

 
 
copyright cine - teatro | imperial. todos los derechos reservados.         

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player